Hola a todos!!! No tenemos disculpa, pero es que nos ha sido difícil encontrar conexión en Bombay, además de que hemos tenido poquito tiempo, os dejamos el post que escribimos en el avión camino de Bombay, a partir de ahí, seguiremos:
Hola a todos desde Bombay, ahora mismo estamos volando, y aprovechamos para escribir porque en Delhi, sinceramente no tenemos tiempo ni de cortarnos las uñas, estamos muy atareadas.
El domingo fue nuestro primer día de asueto, y nos dedicamos a hacer compritas, compritas que quedaron en nada, porque no llegamos a acuerdos con los tenderos, así que después de patearnos todo Main Street, volvimos al hotel con las manos vacías, bueno compramos una toalla de rizo, a mi esas modernces de la toalla vileda no me gustan...hacía un calor horroroso, así que decidimos ir a un hotelazo 5 estrellas a darnos un bañito. El hotel, cerca del neustro a solo 3 paradas de metro, estaba en una zona horrorosa, llena de indigentes, pero traspasando el umbral estabas en otro planeta, un hotel chulísimo con spa y zona de masajes y gimnasio, lleno de ricachones indios, vaya contrastes que nos está ofreciendo la India. Entramos en la piscina, que nos costó 440 rupias por cabeza, una pasta aquí, y que nos permitía estar 2 horitas a remojo, la piscina estaba muy bien acondicionada, con unos baños limpísimos, de marmol, y unas duchas enormes que daba gusto ponerse debajo. Sólo estábamos nosotras dos y unas chicas inglesas, que llevaban puesto bañadores de cuello alto, al verdad es que al principio da un poco de corte porque no te quitan la mirada de encima, pero después de un rato, ya te haces el ánimo y si miran que miren, que le vamos a hacer...
Tras el bañito que nos dejó nuevas y muy relajadas, volvimos a la jungla, esperábamos a una amiga de Barcelona, Ana, que venía de Calcuta a ver el proyecto, nos conocimos la última vez que estuvimos en Barcelona, y hemos estado estos dos últimos días con ella. Fuimos a cenar al Metrópolis, con nuestras Kingfisher de rigor, y terminamos el día charlando y contándonos las aventuras.
El lunes fuimos al proyecto con ella, para que lo conociera, hicimos nuestras tareas de siempre, y como habíamos imaginado estaba aún "pie catastrófico", pero el Father nos dijo que ni le tocáramos porque iba a llevárselo a otro lugar, como habíamos supuesto no le gustó nada que no se dejara tocar en el hospital y lo ha trasladado a otro centro con otro tipo de enfermos. Por lo que nos libramos por los pelos de volver a ver ese pie, sobre todo Ana que no es del gremio y no tenía ningunas ganas. Así que curamos al nene de los piececitos y ya nos dedicamos a Sanju, el pobre niño sigue igual, continuamos con su baño, masajes y curas varias. Ana traía libretas y ceras para los niños, así que los sacó y repartimos uno a cada uno, se volvieron locos de alegría, comenzaron a pintar encantados, y descubrimos que algunos niños pintan muy requetebien, y que otros necesitaban más ayuda, pero tenían muchas ganas, disfrutamos todos de los lindo, ese mismo día vino una familia a traer un postre para todos, celebraban un cumpleaños, pero los niños prefirieron qeudarse pintando, con lo que la celebración fue bastante corta. Después de comer, nos dedicamos a la clase de collares, avanzamos mucho y más tarde, por fin, dimos una clase de español. Sólo teníamos 45 minutos, pero nos dio tiempo a enseñarles a presentarse y las horas, esto fue lo más costoso, si le añadimos la dificultad de que alguno de los Brothers saben muy poquito inglés, pero bien, creemos que lo entendieron, al menos en sus libretitas apuntado está. Después de la clase ya nos fuimos a casa, y a cenar a Connaught Place, nos costó un poco encontrar un sitio para cenar, es una plaza gigantesca, bueno son 3 circulos, uno dentro de otro, y no sabes por donde empezar, es enorme, al final nos decantamos por un oriental, estaba bueno, cenamos unos momos, arroz y rollitos.
El martes por la mañana, llegamos a Antyodaya y el father aún no había vuelto de llevar a "pie", hicimos nuestras rutinas y dimos la clase de español, esta vez por la mañana, recibimos la visita de Bharti, un chico indio que estudia español, que nos echó un cable con la clase, tuvimos un ratillo para hacernos la coladita, que aquí las camisetas nos duran un día limpias, entre la contaminación, las sudoraciones y los niños que te toquetean todo el día, tenemos que hacer colada casi diaria. Después de la comida, y como los niños estaban aburridos viendo la tele, Ana sacó los globos que también traía para ellos, y eso sí que fue la revolución, madre mía, los teníais que haber visto, que caritas más alegres, como alucinaban cuando soltabas un globo hinchado y se iba volando hasta que se deshinchaba, Disha se partía de la risa, os dejamos fotos, aunque no representan la que se lió allí, estaban los que se dedicaban a inflarlos y los que después de 20 intentos eran incapaces y acudían a nosotras con todo el globo lleno de babas para que les ayudáramos, difícil tesitura la nuestra, a ver como te evades de esa, salimos como pudimos del entuerto, no por nada, bueno por todo... Al final, cerramos la paraeta, porque la escandalera que se montó era de aquella manera y el father estaba dando clase de Teología a los brothers y no era cuestión, los niños chillaban, saltaban, corrían, son tan divertidos!!! después no hacían más que buscar los colores para pintar, se los dimos y estuvieron tan entretenidos otra vez. A las 4 de la tarde, vino el doctor, estuvimos dándole y explicándole toda la medicación que habíamos traído y después nos fuimos con la ambulancia, vaya tela!! A partir de aquí, este post va dedicado a todos nuestros compañeros de profesión, primero llevamos parte de las medicinas, de las que trajeron de la Embajada del Salvador (Vitamina C, analgésicos) a la Congregación de las Misioneras de la Caridad (Madre Teresa) que tiene un centro de niños muy cerca de nosotros, en este centro tienen a los niños que están a la espera de adopción, vimos poco la verdad, pero estaba todo muy limpio y silencioso. Después ya nos dirigimos a nuestra misión "Callejeros enfermeros", era tal cual al programa de la tele, pero a lo bestia, fuimos a la ribera del río Yamuna, donde hay una especia de campamento de indigentes, la mayoría drogadictos, paró la ambulancia, bajamos la mesita y dos sillitas de madera, una para el médico y la otra para el paciente, y se dedicó a pasar visitas, las enfermeras como siempre la peor parte, campo de trabajo: una hoja de periódico; carro de curas: en el suelo; persona a curar: sentada sobre una piedra y Pelé y Melé en cuclillas tal cual indias, (Ortells si te animas a venir, te tendras que comprar una faja nueva porque estas posturas no sabemos si las aguantarás), nuestro primer paciente fue un tipo de unos 30 años, al cual le salía un clavo de la rodilla, suponemos de una operación, claro, llevaba un pareo a modo de vendaje para protegérselo, ya que tenía una úlcera en la supuesta cicatriz, total, betadine, vendita y au, no hay para más, el muchacho se fue la mar de contento con su vendaje blanquito, el siguiente fue uno que se giró el dedo al pisar una piedra del río, tenía la uña del dedo pequeño del pie en el talón, y bramaba de dolor, se había puesto un trozo de papel de estraza alrededor y no sabíamos distinguir lo que era papel, de lo que era persona, así que lo limpiamos bien, quitamos las pieles y uñas que no servían para nada, y vendita nueva; nuestro siguiente paciente fue un hombre pisoteado por una vaca, tenía dos dedos del pie reventados, y parecía que tenía un agujero en uno de ellos, pero sinceramente, era muy dificil valorar aquellos, más betadine, más vendita; otro vino con la uña del dedo gordo del pie arrancada literalemte, misma actuación, y el ultimo fue un hombre atropellado por un rickshaw, traía una pierna hinchada, parecía hematoma, no le dolía, pusimos vendaje compresivo, y después tenía los 2 antebrazos con heridas por abrasión con piedrecitas incrustadas en ellas, comenzamos a quitarlas pacientemente, pero aquello era imposible, así tiramos por el camino corto de frotar, al hombrecillo se le saltaban las lagrimillas, pero aguantó como pudo. No os hemos dicho, que para hacer todas estas curas, tuvimos antes que cortar una especia de gasa gigante que parecía la sabana santa en cuadraditos, así que compañeras, recordad cuando abráis un paquete de gasa en el hospital, que aquí es oro, las que trajimos las tienen guardadas bajo llave. Después de nuestras atenciones sanitarias, ya todos los pacientes venían a por medicación, contamos unos 50, el médico los ve, les hace una "receta" en un papelito cuadradito de libreta de rayas, con las dosis prescritas, se acercan a la ambulancia y se les da la medicación, las dosis que dan son diarias, no 3 al día, porque igual estas personas solo hace una comida al día (van a los templos a comer) y les dan la medicación para 3 o 4 días. Nos acribillaron los mosquitos, los mismos que creíamos tener bajo control, pero es que nos fuimos al lado del río sin repelente ni nada, ahí a pelo, y llevamos las piernas llenitas, llenitas...ya somos más indias, sólo nos falta llevar la toallita de tocador que llevan para secarse el sudor, todo se andará. A las 7 que aquí ya era noche cerrada, ya nos fuimos a Antyodaya, y allí se quedó toda la pandilla aquella, a muchos igual ya no los vuelve a ver, pero otros son pacientes fijos, uno vino a besarle los pies al médico en señal de agradecimiento por haberle curado. Esta fue nuestra aventura callejera, esperamos seguir saliendo, pero ya será la semana que viene, ahora vamos a estar 3 días en Bombay, queremos conocer el proyecto de Sonrisas, ya tendréis noticias y fotos nuevas.
Mil besos a todos!!!!